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Tecnología, Patrimonio y museos

María Luisa Walliser_

Tecnología, Patrimonio y museos.

Las tecnologías digitales han irrumpido en todos los ámbitos de nuestra sociedad y, salvo desastre, han venido para quedarse. En el ámbito del Patrimonio no es diferente. Hacernos conscientes de ello y aprender a utilizarlas de manera natural como una herramienta más, dentro de un ecosistema digital coherente, no solamente facilitará el trabajo en este campo haciéndolo más eficiente sino que, abrirá nuevas posibilidades y puertas al conocimiento y comprensión de nuestro Patrimonio.

Por otro lado, el concepto de museo ha sufrido una evolución y reformulación acorde a la evolución de la sociedad y lo que ésta esperaba de ellos. El museo ha pasado de tener un papel pasivo, de salvaguarda del patrimonio, a jugar un papel pro-activo para la conservación, promoción y creación de la cultura en diálogo y contacto con la sociedad. Este cambio de paradigma ha sido, en muchos casos, el catalizador que ha permitido la inclusión de la tecnología en los museos. Algunas veces utilizada como herramienta y medio de interacción y comunicación entre patrimonio e individuo, otras simplemente como apoyo para actualizar el lenguaje y mostrar los contenidos de una manera más atractiva e innovadora.

Este proceso de relación entre Patrimonio, museos y tecnología no ha sido instantáneo, se ha ido forjando de manera progresiva gracias a los avances y cambios tanto tecnológicos, como de la sociedad.

Desde hace ya algunos años se comenzaron a introducir tecnologías digitales en las diferentes fases de la documentación, conservación o difusión del Patrimonio. Pero hasta el momento, casi siempre se han utilizado para una fase concreta, de forma aislada y más como fin, que como herramienta o medio. El acceso a la tecnología era difícil y caro y había que hacer brillar la inversión e innovación. Además, en muchos casos, la tecnología no estaba totalmente madura por lo que no era del todo fiable. Por otro lado, la sociedad, necesitaba adaptarse a estas nuevas herramientas y lenguaje digital.

Las tecnologías más utilizadas en este primer momento eran la fotogrametría, en la fase de documentación del Patrimonio, en menor medida el escaneado láser, y la Realidad Virtual no inmersiva y Realidad Aumentada (en sus primeros estadios) en la fase de difusión.

Hoy en día la tecnología ha evolucionado mucho, tanto el software como el hardware. Tanto uno como otro son mucho más baratos, fiables y potentes. Por otro lado, gran parte de la sociedad ha incorporado la tecnología como rutina en su cotidianidad. De hecho, las nuevas generaciones la han asumido como lenguaje nativo.

En el 2018, la evolución tecnológica en software y hardware ha facilitado que se extienda el uso de la tecnología y aparezcan nuevos soportes y tipologías: la proliferación de dispositivos móviles mucho más baratos, pequeños, potentes y la inclusión de nuevas prestaciones ha favorecido la práctica del escaneado digital con dispositivos móviles. La Realidad Virtual, ha pasado a ser interactiva e inmersiva (a través de cascos y gafas de RV), se ha normalizado la Realidad Aumentada móvil y se está trabajando sobre nuevos soportes (gafas, RA holográfica, etc) y entre medias de las dos, la Realidad Mixta. Por último, ha irrumpido con fuerza la impresión 3D y Big Data.

En este contexto es posible dar un salto cualitativo que permita no sólo utilizar las tecnologías digitales en el ámbito patrimonial y museístico, sino ponerlas en diálogo para utilizarlas de una

manera adecuada, coherente, eficiente y coordinada para sacarle el máximo partido. Para ello debemos conocer qué tecnologías existen, cuáles podemos utilizar (están a nuestro alcance) y para qué son adecuadas. De esta manera se podrá planificar teniéndolas en cuenta en nuestra estrategia y elegir las herramientas adecuadas (una o varias tecnologías de manera coordinada) y para utilizarlas de la manera más eficiente.

Fotogrametría, escaneado láser, Realidad Virtual, Realidad Mixta, Realidad Aumentada, Impresión 3D, Big Data, etc. Cada una de estas tecnologías nos aportan ventajas especiales aplicadas al mundo de los museos, la cultura y Patrimonio. Pero el verdadero reto es ponerlas en diálogo para que trabajen de manera complementaria y en vez de sumar multipliquen.